De camino al centro de Milán, nos habremos hartado de leer que se trata de la ciudad de la moda o de la ópera, pero, para quien ya la conoce, Milán es mucho más y, por encima de todo, Milán es la ciudad del Duomo, su catedral gótica, quizá nos hayan contado ya maravillas sobre ella, és más que posible que hayamos visto fotografías y vayamos predispuestos a toparnos con un auténtico prodigio, no servirá de nada.
Cuando se pisa la plaza del Duomo, la reacción natural de cualquiera, aún del más profano en cuestiones arquitectónicas, es inclinarse boquiabierto ante su grandeza, pese a las advertencias, quedaremos impresionados, estupefactos, como si aquella inmensidad grandiosa nos pillara de nuevas, nadie queda indiferente ante su presencia majestuosa y apabullante, ante sus más de cien metros de altura y mármol. |