El imperio que fue y lo que nos quedó, recuerdo de un pasado glorioso que se siente a lo largo y ancho de toda su geografía. Gentes mediterráneas en su hablar, en su espontaneidad, en sus movimientos de gatos que cruzan las calles de majestuosas ciudades, donde en otros tiempos los trovadores cantaron las venturas y desventuras de dioses y reyes, y aún hoy nos invade la nostalgia de su magia. Cuna del arte y la sabiduría, los grandes pasearon por ella dejando su huella, que todavía hoy el visitante puede recoger y llevarse a casa a modo de recuerdo.
Todos los tópicos permanecen aún anclados como si de divinas supersticiones se trataran,pidiendo un deseo al pasar bajo el puente de los suspiros donde antes muchos otros lloraronla libertad perdida, hasta tirar una moneda en la fontana de Trevi deseando un próximoregreso.Italia es sin duda el país del deseo donde lo más moderno contrasta con el más clásico pasado. |